Crecimiento económico en base a desarrollo sostenible

En el día de la tierra ¿Por qué optar por la Economía del Bien Común?

 

Tal y cómo lo expresa una reciente encuesta de la Generación del Milenio elaborada por Deloitte: “El 75% de los Millennials piensa que las organizaciones están demasiado enfocadas en sus agendas y restan importancia a contribuir mejor a la sociedad y al cuidado del Planeta”. Esta constatación es muy importante! Las empresas deben comprender que su primera función es contribuir al Bien Común y definir con claridad este propósito y si, como consecuencia de ello son más rentables (en lo financiero) perfecto, pero NO debe ser su primera prioridad! Rentabilidad financiera para avanzar y desarrollarse, por cierto, pero no puede ser sólo su objetivo! Por esto son cuestionadas y en especial por los millenials, esta nueva generación que se motiva por nuevos parámetros y propósitos.

 

Por otra parte, según Naciones Unidas, en su reporte de desarrollo sostenible[1]  indica que “aproximadamente la mitad de la población mundial todavía vive con el equivalente a unos 2 dólares de los Estados Unidos diarios, y en muchos lugares el hecho de tener un empleo no garantiza la capacidad para escapar de la pobreza”, por ello debemos reflexionar sobre este progreso lento y desigual, y revisar nuestras políticas económicas y sociales destinadas a erradicar la pobreza, con el adecuado cuidado del Planeta.

 

Desde ya hace algún tiempo, escuchamos de manera persistente, la necesidad de lograr un mayor crecimiento económico como país y se presentan cifras posibles, ideales para el año y los años siguientes, pero no sabemos o se discute muy poco acerca del contenido, es decir como estaría construida esa cifra. Solo hablamos de un número, pero detrás de esa cifra ¿Qué hay? ¿Cómo se asegura que ese crecimiento sea sostenible y genere equidad?     

 

Considerando el objetivo de fortalecer el crecimiento económico, creemos que es fundamental, que éste propósito incorpore, como contenido explícito, criterios de Desarrollo Sostenible y priorizarlos, en coherencia con los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) y aprovechar el aporte de las economías sociales o nuevas economías, tales como la Economía del Bien Común (EBC), Comercio Justo, Empresas B, Economía Colaborativa, la Banca Ética y otras expresiones, como buenas respuestas a estos desafíos. Por tanto es necesario potenciarlas, a través de políticas que fomenten proyectos y empresas que colocan los criterios de sostenibilidad en primer lugar.

 

Crecer es necesario sin lugar a dudas, pero no de cualquier forma. El crecimiento podría llegar a ser una buena cifra, pero no indica como ese valor impacta en el desarrollo. Por eso es importante avanzar hacia la medición de un Producto del Bien Común, que relacione índice de crecimiento con aporte al bien común y sostenibilidad. El “Estudio de Caracterización de Comercio Justo y Consumo Responsable” desarrollado por Proqualitas, para el Ministerio de Economía, da cuenta de propuestas de política pública que fortalecen a este tipo de empresas, que agregan valor y favorecen un desarrollo armónico y sostenible, resolviendo de manera creativa grandes desafíos que tenemos como Sociedad y el adecuado resguardo de nuestra tierra y del planeta.

 

 

En ese sentido, la Economía del Bien Común[2], concepto muy bien comprendido en otras naciones europeas y que en Chile asoma su nariz, es una realidad cuyos fundamentos ya están integrándose y discutiéndose con fervor, porque ciudadanos, empresas, gobierno y todos los sectores comprenden que para que podamos vivir en equilibrio en esta planeta, es urgente que nos preocupemos de todo aquello que nos atañe, tanto internamente en la organización, como hacia el exterior, con todos nuestros grupos de contacto o stakeholders. En este sentido el realizar, cada empresa, un Balance del Bien Común, instrumento ya en aplicación por muchas compañías nos permite dar cuenta de cómo contribuimos a este planeta y su gente, o bien cómo podemos mejorar. Por tanto el crecimiento económico es bienvenido, pero con el marco de referencia que nos entrega el aporte real y medible al bien común de cada iniciativa y eso, en la política pública, fomentar o facilitar. El cuadro adjunto muestra, de manera sucinta, el enfoque y las relaciones a las que nos referimos en este artículo![3]

 

Es el desafío para nuestros gobiernos. Es solo de esta manera que lograremos alcanzar una sociedad más digna, más equitativa, inclusiva y por cierto sostenible en el más amplio sentido de la palabra. Aprovechemos este instrumento y responderemos así al anhelo de los ciudadanos de que las empresas y organizaciones vuelvan a ser lo que están llamadas a ser, en su esencia, actores fundamentales para el bienestar integral de la comunidad, de la sociedad y un aporte real a un planeta que lo necesita con mucha fuerza hoy.

 

 

 

 

[1]   https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/economic-growth/

 

[2] https://www.economiasolidaria.org/noticias/la-economia-del-bien-comun-resumen-de-sus-20-puntos-centrales

 

[3] Fuente: https://nw-consult.eu/

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