• Fernanda Salazar

El valor de la singularidad dentro de la organización

Sin duda una de las temáticas que más escuchamos hoy cuando hablamos sobre los desafíos de las organizaciones es el de la Diversidad e Inclusión. Normas como la Ley 21.015 que hoy exige, por ejemplo, la incorporación de un Gestor de Inclusión, o la Certificación 3262, que busca promover la igualdad entre hombres y mujeres en las organizaciones, han buscado apalancar este desafío desde el marco normativo. Pero más allá del discurso o el cumplimiento de normativas o certificaciones ¿qué tan comprometidas están las organizaciones con el desafío que representa la Diversidad e Inclusión? y más allá de eso ¿qué tanto valor ven en ella?


La diversidad se puede definir, según UNICEF, como el entendimiento de que las personas participan paritariamente en un mundo común en virtud de su condición humana, al tiempo que se reconoce su singularidad y diferencias. La diversidad e inclusión en el mundo del trabajo es, entonces, el conjunto de acciones e iniciativas que hacen que las organizaciones incorporen y desarrollen a colaboradores con distintas condiciones o singularidades; incorporen a diferentes géneros, edades, nacionalidades y/o capacidades físicas. Pero, ¿por qué es valiosa para nuestras organizaciones esta perspectiva?


Simplemente porque nuestras empresas están compuestas por personas y, por tanto, a mayor diversidad de nuestros colaboradores, mayor capacidad de abrirnos a comprender la realidad de nuestra sociedad actual y ser responsables con ella. Los beneficios que la inclusión y diversidad traen para las organizaciones tienen que ver en primer lugar con nuestra reputación corporativa, pero también vuelve a la organización más innovadora, adaptada al cambio y competitiva al ampliar consistentemente el abanico de talentos de la organización, que representa a la sociedad en sí misma.


Una sociedad segregada como la nuestra replica la invisibilización de minorías a nivel organizacional, lo que impacta muchas veces en el desempeño de las empresas. Los sesgos o categorizaciones nos impiden ver de forma imparcial a nuestros talentos: mujeres, personas en situación de discapacidad, minorías sexuales, extranjeros, lo que nos hace perder potencial de desempeño y crecimiento. De esa forma, el desafío está en cómo generamos los espacios para primero verlos, y luego valorarlos, ¿cómo lo hacemos? generando espacios de escucha y diálogo. Conociendo quienes son nuestros colaboradores, qué necesitan, cómo se sienten, qué tan satisfechos están haciendo lo que hacen, generando espacios para la complementariedad a través de iniciativas como el coaching y mentoring, potenciando así los liderazgos inclusivos y libres de sesgos.


La subrepresentación de minorías es algo que debemos mirar no sólo en la dotación general, sino que también en cómo se observa una menor representación de minorías a medida que avanzamos en la línea jerárquica organizacional. Observar esta temática desde las remuneraciones, las oportunidades de desarrollo y la visibilidad interna es pieza clave para generar procesos respetuosos de diversidad e inclusión. Como dijo Verná Myers, activista por la inclusión: “Diversidad es cuando te invitan a la fiesta, pero la inclusión es que te saquen a bailar”.


En un país que avanza aceleradamente en su compromiso por respetar la inclusión de minorías ¿cómo podemos ir a la vanguardia? El valor de la diversidad como bandera del desarrollo de organizaciones sanas, eficientes y productivas está en atreverse a hacer la diferencia. Esto implica ir más allá de los discursos y partir desde la convicción de que la diversidad es algo que nos sirve a todos y por tanto debe ser parte de nuestros objetivos estratégicos. Ser agentes de cambio y trabajar por convertirnos en una organización que es diversa, que atrae y valora el talento venga de donde venga.


Esperamos que las normativas laborales sigan avanzando cada vez más hacia la Diversidad e Inclusión, por tanto, la pregunta que debemos hacernos es ¿queremos que éstas nos pisen la cola? ¿o las esperaremos preparados o incluso adelantados a ellas? Apostar por la diversidad es apostar por el futuro, apostar por una mayor riqueza que se sustenta en aprovechar lo mejor de la singularidad de nuestras personas en todos los sentidos.

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