• Andrés Ossandón

Un NUEVO VIAJE experiencial del colaborador en tiempos de cambio

Los nuevos escenarios que se aproximan y se instalan van interpelando a las culturas organizacionales, complejizando muchas veces su capacidad de adaptación, agilidad y proactividad. Pero no sólo ocurre a nivel organizacional. A las personas les ocurre algo parecido. La pandemia mundial, la velocidad tecnológica, la búsqueda de propósito, las demandas sociales y ambientales, la brecha generacional, las metodologías híbridas, la conciliación entre vida laboral y personal, entre tantas otras, van transformando aquello que antes se daba por obvio hacia nuevas necesidades, expectativas y realidades.


¿Qué es lo que actualmente empieza a ser valorado?, ¿qué es aquello que se quiere dejar de hacer?, ¿Qué se querrá conservar? Estas son algunas de las preguntas para empezar a sumergirse y entender un nuevo ciclo organizacional que ha llegado y que está ahí por descubrirse.


Y, por otra parte ¿qué ocurrirá con las nuevas generaciones que recién comienzan su vida laboral? ¿cuáles serán sus aspiraciones, propósitos, expectativas, necesidades? ¿Serán las actuales propuestas de valor pertinentes a esta nueva generación que recién comienza a dar sus primeros pasos en el mundo laboral?. ¿Los beneficios, serán los apropiados?, ¿las metodologías de trabajo serán funcionales?, ¿los temas de formación serán los requeridos?. Y, aún respondiendo a estas preguntas y a otras más, ¿serán esas respuestas necesarias y suficientes para homologar la experiencia del colaborador a todos como si se tratara de un conjunto uniforme? ¿qué ocurre con la diversidad, inclusión, la interculturalidad, la equidad de género, por nombrar algunos?


Contar una nueva propuesta de valor, empezando a co-construir el viaje de la experiencia del colaborador constituye un desafío prioritario para las organizaciones que se quieran adaptar a nuevos escenarios, consolidando y enriqueciendo sus propósitos para que sean aún más legitimados y valorados. ¿Y por dónde empezar?: Con un ejercicio simple y significativo: Escuchar, empatizar y co-construir un nuevo viaje de experiencia del colaborador.


La construcción del viaje del colaborador trae una serie de beneficios, ya que permite identificar los momentos más relevantes en la experiencia, definir qué hacer en cada etapa, innovar y mejorar. El viaje del colaborador se co-construye y se calibra conforme a las necesidades y expectativas de las personas y de la organización.


Algunos de sus beneficios:

· Alinea la organización con una visión común de la experiencia del trabajo

· Enfoca la experiencia laboral en los momentos más significativos

· Se anticipa a las necesidades y expectativas

· Promueve el engagement y la colaboración

· Facilita el pensamiento y las acciones centradas en las personas y su entorno

· Prioriza recursos en aquellas iniciativas que realmente son valoradas

· Identifica oportunidades para fomentar la equidad y la inclusión.

· Prioriza y disminuye el error de implementar acciones que no agregan valor

· Aumenta la percepción de marca empleadora en toda la comunidad de stakeholders

· Fortalece, legitima y enriquece el propósito organizacional

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